Hemos cogido después el metro para plantarnos de nuevo en Alexanderplatz y darnos un paseo para comprar los últimos regalitos. Hemos pasado por otro restaurante con solera, muy cuidado y bonito, junto al barrio de la Nikolaikirchen, y hemos vuelto a pasear hacia la Casa del Maestro junto a la plaza. Alexa no tiene mucho más, y nos hemos vuelto prontito porque se ha levantado viento y hace un frío que pela.
Berlín nos ha gustado mucho. Es una ciudad con muchísima vida, que se pone preciosa con la nieve y la navidad. El transporte funciona bien y nadie pierde la cabeza cuando hace mal tiempo. En especial, nos han gustado los barrios de Oranienburger, Kreuzberg, Prenzlauer, Mitte, Ku´damm, Potsdamer... Alexander Platz, por contra, nos ha parecido algo desangelada. El Tiergarten, el parque en el centro de la ciudad, tiene que ser precioso, sobre todo en verano porque lo que es en invierno está peloncete. Hemos comido muy bien y nos hemos sentido bien tratados. También nos han gustado los mercadillos, claro, los cafés y los bares, y los pequeños detalles. Ah las vacaciones..
Mañana será un día muy corto. Tal vez veamos el museo del muro (aunque ese tipo de morbo no nos atrae nada), y a media tarde cogeremos el avión de vuelta.
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