Hoy se ha levantado lloviendo, aunque apenas chispeando. Ayer dormí mal, en la habitación hace un calor del infierno y no podía conciliar el sueño. Hemos desayunado por ahí y luego hemos hecho una pequeña compra, para tener algo en casa si no nos apetece comer fuera -pan, un poco de queso, yogur, tomates... Tras dejar las cosas en el frigo hemos salido tranquilamente hacia el Rathaus. Allí hemos visitado la Marienkirche con sus curiosas pinturas murales que representan la danza de la muerte. Muy cerca, detrás del Rathaus, está la Nikolaikirche, que junto con la Marienkirche comparte el título de iglesia más antigua de la ciudad. La Nikolaikirche tiene a su alrededor un barrio de estilo medieval que nos pareció muy, muy pequeño para la fama que tiene, pero la verdad es que era bonito. En casi todas las esquinas hay historias de judíos maltratados desde la Edad Media; pienso que no es malo recordar pero también pienso que no debe ser la única referencia a contar.
Después nos acercamos a un café en uno de los patios y me tomé un café para mantenerme en pie.
Desde Hackeschemarkt caminamos por la parte norte del paseo de los tilos; toda esa zona es de estilo imperial, muy chula, y cruzamos hasta la plaza de ayer. Pensábamos que habían quitado el mercadillo pero no era así, por lo que no pudimos entrar al museo de los hugonotes que por allí andaba. En su lugar entramos a otro templo, las galerías Lafayette, éste del consumismo; el edificio es famoso por su arquitectura, ya que tiene dentro un embudo de cristal muy curioso. Desde luego que no compramos nada, todo vale una pasada.
Y eso fue todo el día. La verdad es que estamos reventados, pero nos está cundiendo muchísimo.
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